Y después?



Cuantas marcas en la piel, 
 cuantas heridas?

El inevitable punto final de una historia, el constante cambio, los caminos, valorarlos, disfrutarlo, jugar, escribir es soltarse, aprender a ser tu propio sol, elegir en busca de un sentido, lo que prometas te condenará, autrizarte la capacidad de transformación aún en la expectativa que puede no ser lograda, un intento, que al dudar y rumiar solamente vemos gris y tedioso, aquel no saber, como las nubes.

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