Con la rabia incrustada en ya no sé donde

 En el bello arte de la atención a clientes molestos tras un seguimiento suficiente para el servicio que solicitan, esa es la constante cotidiana, entre los superiores pidiendo mayores y mejores resultados para no perder los bonos, mejorar la retención, aprobación , la rabia se queda incrustada en ya no sé donde, podría ser la garganta, la monotonia, la hueva de buscar mejores oportunidades laborales, la desesperanza ante un mundo caotico la constante tensión bélica de los seres que gobiernan los países, desigualdades, trafico, chinches, ebullición mundial, miedo al futuro, y otros inumerables etc.

Paso otro día más y pienso que ahora yo no conteste los mensajes y es que aveces ya no tengo ganas, es todo lo que hago en el chambing, y aveces solo sé que no es suficiente, no podemos darle la vuelta y cambiar los últimos 100 años de evolucion, todo lleva su tiempo. 

Así que disfruto y se me olvida que era la rabia, la ebullición mundial, el día de la salud mental, los recursos que faltan para que al fin se logre algo para la multitud. ¡Basta! Es inevitable cualquier situación que ya esta destinada a la autofagia, lo es las relaciones interpersonales, sociales, naturales, solo somos espectadores del mundo, pero nos gusta creernos protagonistas, pues es lo que nos brinda el sentido de seguridad , identidad y pertenencia. 

En medio de este contexto apabullante quien cuestione y visibilice la normalización de las violencias a cualquier forma de diversidad, vida y expresión, es señalado como un bicho raro, creo que ello nos dará la transformación social que necesitamos, sabemos que todo lo que sabemos de nuestra existencia aún no nos brinda el proposito o fin de esta misma y con ello a veces podemos perdernos en el camino crítico que buscamos.


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