Las Mujeres y la Culpa Liliana Mizrahi ; La guerra no tiene rostro de mujer Svetlana Aleksiévich
Ahora que dispongo a renombrar los PDF que tengo en mi PC y actualizar los que tengo en la kindle para leer en las próximas semanas debido a la necesaria austeridad de una aventurera que por causas de fuerza mayor aún no consigue por decidia y desenfoque concretar el plan de comprar el vuelo para fin de año a aquel destino donde ya reservo la mitad del hospedaje.😅 Need to share, im somethimes so shy. Anyways.
Recorde que este fue el libro que antes al que compartía ayer me sacudio tanto que me posiciono en otro nivel de conciencia, conocimiento, autopercepción personal y social, me abrio el tercer ojo pues.
Quería compartirles unos de los recortes que hice de este libro desde kindle, pero al parecer no se guardo ninguno y solo me aparecen los de otro libro que ya leí hace tiempo y no he borrado de la kindle y de este si que aparecen los recortes, por el contrario que el de Liliana, este me provoco cansancio, un desasosiego compartido de la incertudumbre, de un tema que incluso en mis años de CCH, evite en mis clases de historia, la guerra y los conflictos sociales, pues en cierta medida siempre es algo con lo cual no sé nunca como tomar la resisliencia, es que ya saben que la violencia es todo aquello que demuestra que somos lo peor de lo peor en la existencia de la vida, la dominación, blah.
Copio Añadido el viernes 17 de Diciembre de 2021
Durante la guerra cambié tanto que cuando volví a casa, mi madre no me reconoció. Me indicaron dónde vivía y llamé a la puerta. Me abrieron.
>Pase...
>Entré, saludé y dije: Permiteme que pase aquí la noche. >Mi madre estaba encendiendo la estufa, mis dos hermanitos pequeños estaban sentados en el suelo, desnudos, no había nada que ponerles. Mi madre no me reconocía,
me dijo: ¿Usted se da cuenta de cómo vivimos?
Le sugiero que vaya a buscar otro alojamiento antes que anochezca.
Me acerqué un poco más, y ella otra vez: _Señora, vaya a buscarse otro alojamiento.
Me incliné, hacia ella, la abracé, balbuceé: - ¡Mamá, mamá! > Entonces se abalanzaron sobre mi...
Lloraron...
> Ahora vivo en crimea...
Las flores inundan nuestra casa, cada día miro por la ventana y veo el mar, pero todo mi ser desfallece de dolor, mi rostro ya no ha sido nunca un rostro de mujer. Lloro a menudo, cada uno de mis días está envuelto en lamentos. Los lamentos de mis recuerdos...
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