22
La ansiedad, especialmente frente al estado del mundo, tus malestares, deudas , desempleo, preocupaciones puede robarnos la paz y mantenernos intranquilos, dentro de una incertidumbre real. Aunque exista mucho sufrimiento, preocuparnos en exceso no cambia lo que es; al contrario, nos debilita e impide ayudar.
En cambio, practicar la atención consciente —respirar, caminar, sentarnos y trabajar con presencia— nos permite cultivar paz propia y actuar de la mejor manera posible. Saber que hacemos lo que está en nuestras manos nos permite estar en calma, incluso si el mundo no es como quisiéramos.
La verdadera práctica consiste en no perseguir constantemente más felicidad ni depender de condiciones externas. Se trata de soltar el apego a objetivos fuera de nosotros mismos reconociendo que la felicidad ya está disponible aquí y ahora. Si no aprendemos a vivir plenamente cada momento, difícilmente podremos ser un apoyo real para los demás.
Ser conscientes implica una responsabilidad: llevar paz y alegría a nuestra vida, aun cuando no todo esté en orden. Solo así podemos convertirnos en un refugio para quienes nos rodean.
Vale la pena preguntarnos: ¿qué estamos esperando para ser felices? La felicidad no es algo que llegará después; es una posibilidad inmediata. Cada día representa una oportunidad para cultivar esa paz y compartirla.
No necesitamos convertirnos en alguien distinto ni lograr algo extraordinario.
Basta con detenernos, respirar y reconocer que, en este momento, ya tenemos lo necesario para ser felices y contribuir al bienestar de otros.
Pero, ¿Cómo lau?, simple, se trata de estar más presente, más consciente y más humano en lo que ya haces todos los días.
Pero, ¿Cómo lau?, simple, se trata de estar más presente, más consciente y más humano en lo que ya haces todos los días.
* Sonreír genuinamente.
* Recordar fechas importantes.
* Preguntar: “¿en qué puedo apoyarte?
Comentarios
Publicar un comentario