Segundo romance
Antier fue mi cumpleaños y ayer el suyo.
No puedo negar que la expectativa de una posible videollamada o intento de comunicación de su parte era lo único que esperaba en ese día. Intente estar serena al notar su ausencia durante el transcurso del día. Las felicitaciones no faltaron. Qué extraña sensación continuar con tu día partiendo desde la sensación de lejanía, el gopazo de realidad de todo lo bueno de nuevo, la chispa y lo que me mantenia en la potencia, pero recordar que ya hacía tiempo esa chispa solo estaba baja, casi como cuando un charmander intentando escapar de la lluvia. El resto de la noche de ayer y el día de hoy, ha sido un añorar duro, y cómo no si solo he escuchado Romance y ahora escribo esto escuchando Segundo romance para llorar a gusto.
No estoy lista para volver a enamorarme, quiero estar contenta esperando que descubra cómo quiero relacionarme con quienes quiero llegar al fin del mundo. ¿me explico?, él incluido, pero no encuentro forma de dejar de amarlo y que me siga doliendo a ratos algo que ya no está.
Ya no quiero los siguientes 30 años de mi vida llorar por la ausencia de alguien, un ideal, sino habitar el amor, el romance, la vida en conjunto con ternura, apapacho, espacio, pero también la distancia necesaria, cariño, abrazos, besitos, viajes, long runs, muchos y muchos km recorridos en tennis, bici, nado, mucha atención psicologica de precio justo, cine, conciertos respetando el espacio personal, autoregistros mediante journaling, blogsito pa´rato, comer, beber , coger rico y amar bonito, digo >u<. Algo bien.
Reconstruir/me/ sin creer en la posibilidad de un nosotros como continuo sino como un ahora.
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